Autor: Víctor Felizzola Cano.
Crónica. Historia de la candela
viva
Hablar de la tambora es referirse
a un folclor originario de la depresión momposina en la costa caribe
colombiana, cuya cuenca hidrográfica se extiende por los departamentos de bolívar, magdalena, montería, sucre y
Cesar, en una tradición ancestral conocida como los cantos y bailes del rio por
su cercanía con el rio magdalena.
Cantos que a golpe de tambor en
la voz y talento innato con aroma a provincia narran las vivencias
de los pueblos rivereños y que aún hoy cuando este folclor no reviste el
mayor interés comercial muchos de estas están plasmadas en las voces de grandes
artistas vallenatos El caso del pulmón del vallenato “La llorona loca” el
aporte a la música folclórica caribeña de “totó” la momposina, como también de
los hijos de “Chaulo” en “Yo me voy pa Chimichagua”
Es en Chimichagua donde tiene su origen un canto inspirado en un
incendio el 14 de febrero de 1923 en la casa de Luís Roberto León que consumió el pequeño caserío por el
descuido de una asadora de galletas, lo que dio lugar al reconocido tamborero
Heriberto pretel Medina plasmarlo para la historia en su canto La candela viva
grabado por el primer rey vallenato Alejandro Durán Díaz oriundo del Paso
cesar..
Pero además de Chimichagua hay
otro municipio en el departamento del Cesar que se otorga su derecho en el
origen de la canción, el Paso Cesar, donde un incendio para la misma década
había ocurrido en una gran hacienda por la ira de unos trabajadores inconformes,
lo que deja abierta entonces la pregunta ¿De quién es la candela viva?
Pero es a Heriberto Pretel a quién se le reconoce
la autoría de la canción por ser testigo directo del incendio como lo valida el
señor Juan Robles Tejeda quien conoció al tamborero y a sus
85 años mantiene la lucidez para aclarar aquel episodio. ”Conocí a Heriberto Pretel desde niño, como compositor de
tamboras, y casi todas las tamboras que se cantaban por aquí creo eran de
Heriberto Pretel”.
Algunos sitios que se nombran en la
canción están confirmando que el incendio o la candela a la que se refiere en
la tambora se centra en sitios de Chimichagua y no de otro lugar como lo
explica la historiadora, cronista e investigadora Carmen Ligia Queruz “ La candela viva es de Heriberto Pretel,
eso está metido en el ADN de los chimichagueros, y de todo el que haya oído esa
canción, nuestro referente es el pozo del higuerón, no hay pozo el higuerón en
Talaigua, ni lo hay en Mompox, ni lo hay
en el Banco ni lo hay en Bogotá, sino en Chimichagua y es una leyenda “
Siendo reafirmado el origen y las
causas que dieron lugar a la canción entonces que motivos llevaron a que la
candela viva como obra musical no se le
reconociera la autoría de Heriberto Pretel y apareciera a nombre de Alejo Durán,
el licenciado, investigador y folclorista
Hernán Martínez Arguelles se
refiere al tema “Porque Heriberto Pretel
y Alejo Durán eran analfabetas todos dos, el uno era acordeonero y el otro era
cantador de tamboras, se hicieron amigos y este le da la letra, anteriormente
no había derechos de regalías, ni de Sayco eso no existía, ni de Acimpro mucho
menos.
Pese a que la canción la candela
viva está grabada en más de 15 versiones y nunca faltará escucharla en los
festivales de tambora de la depresión momposina, a Heriberto Pretel mucho se le
adeuda por habérsele arrebatado la mayoría de sus obras musicales, tanto que el
domingo 14 de agosto de 1988, ese día que murió a los 89 años, y
paradójicamente en el entierro, el cura de Chimichagua no dejó que sonaran las
tamboras y que “el difunto debía descansar en paz”.
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